“Los tucumanos estamos para pegar el gran salto. Hay mucha gente de trabajo, que invierte y que, en varios casos, han esperado que las cosas se reacomoden en la economía”. Martín Luque cree que ha llegado el momento de pisar el acelerador a los emprendimientos que, frente a las restricciones cambiarias y al cepo a las importaciones, habían quedados guardados en un galpón hasta que el panorama aclare. El presidente del Complejo Alimenticio San Salvador anunció la puesta en marcha de la segunda fase de inversiones del grupo Luque: la instalación de una fábrica de galletas tipo crackers, dulces y hasta budines en las instalaciones ubicadas en la ruta 302, en el municipio de Banda del Río Salí.

Y el joven empresario sigue. “Si no viéramos oportunidades, no haríamos inversiones. Por naturaleza, un empresario está obligado a mirar hacia el futuro. Aún más, si sobrevivimos el último año y medio, cómo no estar preparados para encarar las metas”, resalta. Luque señala a DINERO que el nuevo proyecto ha invertido alrededor de $ 100 millones para instalar la planta de fabricación de galletitas con tecnología italiana. Esas máquinas llegarán al país en los próximos días. El ejecutivo estima que la primera producción de crackers arrancará en julio y que la idea es emplear, en una primera etapa, a un centenar de operarios. “El progreso no significa sólo ganar plata, sino generar puestos laborales y pagar impuestos. Y, en ese aspecto, el Gobierno debe contribuir con su apoyo para que el empresarios pueda crecer, porque no todo se puede hacer a pulmón”, sostiene. Luque sabe que nada es gratis, porque toda compañía es un negocio que requiere de un proceso financiero; “pero la filosofía del empresario debe apuntar a la redistribución. No nos quedamos con la plata de la gente; todo debe volver en inversiones”.

El complejo

La fábrica de galletas arrancará con una producción estimada en 1.500 toneladas para alcanzar un nivel de 6.000 toneladas mensuales. “Se ha proyectado que lleguemos a los 3.000 kilos por hora en el caso de las crackers”, apunta el ejecutivo. A fines de año se incorporará una segunda etapa de producción. La idea es que a partir del año que viene, el complejo pueda elaborar pan dulce, tipo budín.

El rumbo económico es una de las variables que analizan los empresarios. En este aspecto, Luque considera que hay que tener un poco de paciencia para observar los efectos de las medidas que va tomando la gestión que encabeza el presidente Mauricio Macri. “Debemos dejar de pensar sólo en el corto plazo, porque todos deseamos, en definitiva, que la economía de la Argentina crezca”, indica.

La fábrica de galletas será otra unidad de negocio dentro del Complejo Alimenticio San Salvador SA, con una capacidad cubierta superior a los 7.000 metros cuadrados. En esa fábrica, actualmente, hay cinco líneas de producción de fideos que trabajan en cuatro turnos, con un plantel de 195 personas. Producen, en promedio, a razón de 12.500 kilos por hora y abastecen no sólo al mercado regional, sino también a grandes supermercados del país.

También está instalado un molino harinero, con alrededor de 3000 toneladas diarias de molienda de trigo.